Sin garantías para amar - un artículo de Centro a

la brújula que te orienta en el discernimiento

Sin garantías para amar

Un artículo de Susana Masoero y Susana Reif

Susana Masoero
Susana Masoero
Susana Reif
Susana Reif

Acerca del amor y otros espantos

¿Por qué una chica puede sentirse atraída por un chico que está con otra persona?

En principio se debe señalar que no hay respuestas unívocas, cada uno de nosotros está atravesado por una historia singular que se construye desde distintos ejes: la cultura, la familia, el lenguaje.

La capacidad de entregarse en una relación de pareja tiene su origen en la entrega amorosa de quienes cumplieron el rol paterno.

No es lo mismo el sujeto amado y aceptado en su singularidad desde que llega al mundo que alguien a quien no se le brindan las herramientas necesarias para sentirse digno del amor.

Retomando la pregunta de por qué una chica puede sentirse atraída por un chico que está con otra persona: bueno por empezar el encuentro con un chico nunca deja de ser conflictivo. Pone en juego sentimientos contradictorios: un deseo genuino de que el hecho se produzca y un sentimiento de amenaza que es vivido con temor al mismo tiempo; iniciar una relación amorosa puede equivaler a entregarse, a comprometerse emocionalmente con alguien.

Hoy en día se observa una gran resistencia al compromiso. El futuro y su planificación aparecen como inciertos, la sociedad actual exige la inmediatez en todos los ámbitos de la vida, y sobre todo en el amor.

Todo debe ser consumido en el momento (y en eso puede incluirse el cuerpo como objeto de consumo) no hay lugar para la espera, para acariciar una fantasía, los cuerpos deben encontrarse ¡ya! so pena de ser calificados de "ñoños".

Con respecto al coqueteo con un chico que le pertenece a otra puede tener diversas causas o motivaciones en cada chica, por ej.

  • Permite resguardarse sosteniendo el amor como imposible, solo se hace posible en el plano de la fantasía; "la otra" funciona como garante evitando la confrontación con el deseo, se teme el enfrentamiento con el otro sexo, la angustia de no saber qué quieren los chicos de mí. O tal vez pensar que ellos sólo quieren "eso".
  • Interesarse en alguien que está en pareja también puede relacionarse con la pregunta acerca de lo femenino: ¿Qué tiene la otra que despierta el deseo de un hombre? O quizás la suposición de que si la otra lo elige él debe tener algo que puede ser deseable por mí, ver quién es más mujer para ganárselo y ahí entra a tallar la competencia, sólo me atrae porque está con esa a quien odio pero envidio (ella sí que sabe).
  • Y por último tampoco se debe dejar de lado la atracción por lo prohibido, la trasgresión como motor y no el deseo.

Puede desencadenar esta situación sentimientos de culpa? ¿Baja autoestima?

Al respecto se deben señalar diversas cuestiones:

  • Podría tratarse de la rivalidad con la otra a quien se envidia: ella posee algo: el chico de quien a mí se me priva ¿por qué ella y no yo?
  • Allí se recrea o se repite una situación de la vida infantil: el triángulo edípico (padre-madre-niña) donde la niña rivaliza (en el plano de la fantasía inconsciente) con la madre, esto conlleva un sentimiento de culpa en tanto la niña ama y odia a la vez a su madre a quién toma como modelo para constituirse a sí misma como una mujer.

    Se debe tener en cuenta además que para constituir nuestra identidad sexual hay una permanente búsqueda de otras referentes mujeres que permitan distinguirse de la madre y así se arman relaciones profundas (no siempre amorosas) con sujetos del mismo sexo. Entonces si se trata del novio de una amiga, la ambivalencia amor-odio es inevitable (celos fraternos).

  • Con respecto a la baja autoestima tal vez la sujeto en cuestión al compararse con la otra se convenza de que ella no es tan atractiva sino que más bien podría llegar a considerarse fea: por lo tanto no digna del amor y esto suele ser funcionar también como excusa para resguardarse.

¿Es saludable arriesgarse a comenzar una relación a sabiendas de que él ya está en pareja?

El amor como apuesta es riesgo en cualquier situación de la vida humana, algunas favorables y otras no tanto.

Si bien es cierto que puede proporcionar los instantes de mayor felicidad también puede hundirnos en el más negro de los sufrimientos. Es de allí de donde surge el material de una de las más grandes tragedias de todos los tiempos: Romeo y Julieta.

Concluyendo, no hay garantías para amar.

En los embrollos del amor, el deseo y la razón no van juntos; no son buenos compañeros (tanto para hombres como para mujeres). El amor genera sus propias paradojas en tanto hunde sus raíces entre el placer y el sufrimiento. Es por eso que hace hablar a los poetas, a los músicos. a hombres y mujeres.

Por una cuestión de estructura psíquica hay un im-posible, el encuentro perfecto no existe, hablamos "lenguajes" diferentes, de allí la famosa pregunta freudiana ¿Qué quiere una mujer?

Pero, por otra parte nosotras tampoco sabemos a ciencia cierta qué quieren los hombres.

En fin, nos pasamos la vida intentando encontrar una respuesta que nos aproxime al otro sexo, que el miedo no nos impida recorrer ese camino.

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